Sentirnos como individuos separados es un espejismo de la realidad

“Ya no deseo ser tierra, aire, agua, fuego, carne” , así pedí ante las emanaciones originarias cesar mis perpetuas existencias; quería regresar a la nada, al vacío. Con una sonrisa, no sé si de burla o satisfacción, me dejaron arrojarme al vacío profundo de la nada.

Eso sucedió hace no sé cuántas existencias ya. Y sí, aquí sigo ¿Cómo explicar lo que miré entonces?

Es quizá como el código que compone los archivos de internet, que se separa en números y letras diferentes para poder viajar a través de cables y llegar hasta un dispositivo receptor, el cual los interpreta y reacomoda nuevamente ¿qué pasaría entonces si quitáramos un solo número a ese código?

Eso es justamente lo que pasa cuando pides el vacío: ERROR.

Imaginen un panel inmenso compuesto de pequeños puntitos luminosos que conforman un todo, como los pixeles de una fotografía. Cuando regresé al vació pude apreciar esa “imagen”, y toda la inmensidad de existencias que la conforman. Curioso fue que al pedir la nada me encontrara precisamente con “todo”.

Pero descubrí también que la imagen no estaba completa. Al cesar mi “soy”, mi parte en la existencia se convirtió en un pequeño punto negro, mientras que todos, con sus vidas buenas o malas, brillaban y sus colores formaban matices.

Es algo extraño de explicar, lo sé.

Tan sólo imagina que tienes una máscara en la mano, por un lado hay un rostro y por el otro un hueco, un vacío; entonces doblas la máscara, esperando que el rostro tome el lugar del vacío, pero el único resultado será ver el rostro donde estaba el vació y el vació donde previamente estaba el rostro. Y así, yo me “doblé” esperando que el “rostro” de mi conciencia cesara para siempre. Pero sólo percibí ese espacio negro que representa la falta de mi existencia.

Entonces comprendí el significado de lo que es “existir”. El vacío “es” ya por defecto un “todo”, pero al carecer de “existencia” se extrapola a sí mismo a través de una “mascara” externa; aire, tierra, agua, fuego y bocas, y oídos, y narices y manos y sexos.

La nada, busca volverse consiente, por eso creó la existencia en sus infinitas emanaciones. O sea, nosotros.

El vacío creo la “mascara” para que sus sentidos pudieran ver, oler, tocar, saborear, escuchar, comprender y hacer consiente lo experimentado. La idea se fragmentó en pixeles para que tomaran entonces los colores y formas que completan la “imagen”.

Podría entonces decirse que tú y yo, el que lee y el que escribe, somos exactamente la misma imagen, la misma conciencia, la misma mascara, pero quizá vemos y percibimos experiencias distintas porque distinto es el orden del “todo” que nos toca explorar. Por eso ayudarte y comprenderte, es ayudarme y comprenderme a mí mismo. Juzgarte es juzgar mis propias fallas. Por eso yo me reflejo en ti, porque somos uno.  

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