El ‘Gran Hermano’ de Orwell, el otro virus en la pandemia

El viernes pasado se hicieron virales decenas de videos que muestran la penosa situación en que se encontró el personal del seguridad de una conocida aerolínea al intentar hacer descender de un avión, a punto de despegar, a una joven que se encontraba en estado de ebriedad y violando los protocolos sanitarios que ahora son obligatorios en todos los lugares públicos debido a la crisis del Covid-19.

Sin embargo, aunque el protagonismo se lo llevara explícitamente la joven que no dejaba de gritar palabras altisonantes, discutiendo que el resto de los pasajeros y acusándolos de estar en una situación similar a la de ella, señalándolos como hipócritas mientras decenas de éstos la filmaban con sus teléfonos móviles entre burlas, risas y reclamos; por momentos, algunas tomas del video dejan apreciar como una ola de celulares de todo tipo, tamaño y precio se alza grabando la situación como si fuera un concierto de rock, lo que inevitablemente nos hace recordar al ‘Gran Hermano’ de Orwell, ese ente que lo ve, que lo vigila todo. ¡Todo!.

“En cada descansillo, frente a la puerta del ascensor, el cartelón del enorme rostro miraba desde el muro, era uno de esos dibujos realizados de tal manera que los ojos le siguen a uno dondequiera que esté. EL GRAN HERMANO TE VIGILA, decían las palabras al pie”, menciona un fragmento de la obra ‘1984’ de George Orwell.

La joven alcoholizada fue grabada de todos los ángulos y distancias posibles, mientras gritaba y discutía hasta llegar a los golpes con una amiga, que trató de hacerla entrar en razón y al final terminó alterándose; todo, sin la más mínima intención de alguno de los pasajeros por ayudar con su silencio a calmarla o frenar el vergonzoso espectáculo, al contrario se esmeraban solo por ‘inmortalizar’ con sus ‘en vivo’ y avivar con frases burlonas a la ya perturbada vacacionista.

‘Si amor, les voy a decir una cosa, todos están aquí porque les vale … el covid’

La cuestión es que tanta razón tenía la mujer, que si bien, fue la que inició el escándalo, en la grabación también se aprecia, como otras personas, ni guardaban su sana distancia con tal de obtener ‘la mejor toma’, ni traían puesta de la manera correcta el cubrebocas. Ellos, probablemente, se aferraban como la joven se obstinaba a no bajarse del avión pero a otra causa: adueñarse y difundir de manera global el ridículo ajeno por unos ‘likes’.

El video publicado en el muro de tan solo una usuaria de facebook lleva más del medio millón de reproducciones.

Este artículo en ningún momento pretende justificar los actos y el comportamiento de la joven, pero sí reflexionar en un hecho que es indudable: las crisis demuestran el tipo de persona que somos, tanto de quién se equivoca y actúa mal en público como de quién lo juzga, a expensas de que en privado tenga una conducta similar o peor.

Ser juez, un celular combinado con internet y redes sociales, nos dan ese poder. Aparentemente…

Pero el ‘gran hermano, que somos todos, nos condena a nosotros también a equivocarnos bajo una sentencia negligente y categórica: se va a saber, de aquí en adelante siempre evidenciados.

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