Qué es un deja vu y por qué nos ocurre

Se llama Déjà vu (término tomado del francés y que significa “ya visto, o visto anteriormente”) a una perturbación leve de la memoria (paramnesia del reconocimiento) que produce la sensación de que una situación se ha vivido con anterioridad.

El término Déjà vu empezó a usarse con este sentido concreto a raíz de los estudios de Émile Boirac (1851-1917), un psíquico francés que lo empleó por primera vez en su libro El futuro de las ciencias psíquicas.

Posteriormente sería referido por psicólogos como Edward B. Tichener, quien lo explicó como una impresión rápida que tiene alguien respecto de una situación vivida, la cual se experimenta antes de que el cerebro pueda “procesar” la información conscientemente, lo cual genera una falsa sensación de familiaridad.

En líneas generales, la experiencia del Déjà vu suele ser breve y diluirse tras unos pocos instantes, acompañada por una sensación de extrañeza o sobrecogimiento, y por lo general se le atribuye la experiencia “previa” de lo que se vive a un sueño, lo cual llevaría a pensar en algún tipo de premonición.

Los enfoques científicos, no obstante, contrarían la idea tradicional de que un Déjà vu forme parte de una profecía o mensaje espiritual que de pronto se hace consciente, prefiriendo entenderlo como una anomalía en el funcionamiento de la maquinaria psíquica del recuerdo.

La experiencia del Déjà vu es tremendamente común: dos tercios de la población mundial dicen haberla experimentado, según estudios formales.

Tipos de déjà vu

De acuerdo a Arthur Funkhouser (1996), existen tres tipos de Déjà vu:

Déjà vécu. Cuando la gente habla de Déjà vu, usualmente se refiere a este primer tipo, cuyo nombre traduce “ya vivido”. Se produce normalmente entre las edades de 15 a 25 años y suele estar vinculada con eventos mínimos, banales, alrededor de las cuales se teje una serie de sensaciones, produciendo el convencimiento de que eso ya se había experimentado antes.

Déjà senti. Se distingue del primer caso en que es algo meramente sensorial: su nombre traduce “ya sentido”. Se produce exclusivamente en torno a sucesos mentales y es de naturaleza interior, efímera, pues no suele ser comunicable ni perdura en la consciencia. Es muy usual en pacientes epilépticos.

Déjà visité. Su nombre traduce “ya visitado” y obviamente implica una reacción ante un lugar que se conoce por vez primera, pero se tiene la sensación de ya haber estado allí anteriormente. Muchas personas lo vinculan por eso a la creencia de la reencarnación y las vidas anteriores, cuando no de viajes astrales durante el sueño. El psicoanalista Carl Gustav Jung describe un caso de Déjà visité en su texto “Sobre sincronicidad”, explicando que se puede tratar de un recurso defensivo de la psique, que induce una sensación de familiaridad para calmar la angustia.

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