Durmiendo con el enemigo, la iglesia católica

Hace algunos años, en pleno duelo, una mañana desperté y le dije a Geován, mi pareja: “hoy se cumple otro mes de la muerte de mi sobrino, iré a misa a recordarlo.

A la distancia, tenía la idea esperanzada que al hacerlo le daba algo de apoyo a mi hermano, mi cuñada y mis sobrino,s Ricardo y Jimena. A decir verdad, ya habían pasado mis tiempos en el que era un asiduo asistente a las misas y actividades religiosas, la fuerte influencia materna había mitigado tras mi estancia en Canadá, mas de 10 años en el otrora DF, ahora CDMX, y mi actual vida en Tijuana; un sin número de experiencias y gente que se posicionó entre mis más grandes afectos me habían cambiado, ya no creía en lo que tantos años de catecismo me habían inculcado.

Pero la educación no es un par de calcetines que te quites como si nada, su efecto puede ser de por vida; mi duelo y el dolor de mi familia me había regresado a la iglesia y las misas, ¡muy sensibilizado!, no habían pasado tantos años de la muerte de uno de mis más grandes amores: mi madre.

Entré a una iglesia cercana a mi casa, donde un personaje, hasta ese momento ignoraba que era de la jerarquía católica en Baja California, pronunció una de esas homilías llenas de odio y fobia, tergiversó las lecturas y el evangelio y atacó sin piedad a los “homosexuales”, como cascada aparecían escenas de todas las etapas de mi vida en que otros sacerdotes habían hecho lo mismo, sentí un nudo en la garganta y pensé ¿por qué estoy aquí?, escuchando a este imbécil anularme de esa manera, justificándolo porque era la fe que mis padres profesaban, en efecto hubo un sacerdote al que aprecié enormemente y que ha influenciado mi pensamiento como pocos, y sin embargo, a él también, alguna vez le oí hablar en contra, pero para no faltar a la verdad no era de estos homófobos recalcitrantes.

“Vámonos de aquí no tenemos porque escuchar esto ni una vez mas” dije a mi novio, pareja, marido (de todas esas maneras le digo). Nos alejamos de la iglesia haciendo burla y nunca regresé a una misa, me prometí que nadie más me iba a insultar de esa manera y me quedaría parado escuchando, demasiado daño me había hecho, pero ya no era un niño indefenso, era un adulto en plenas capacidades, crítico, amante de la vida y una sotana ya no me iba a mermar. ¡Pero la jerarquía católica se esmera! Ahí está José Isidro Guerrero, el obispo de Mexicali, que se cree con el derecho de ordenar sobre la vida de los que vivimos en Baja California y manipula conciencias, organiza marchas anti gay y se desgarra las vestiduras diciendo que está haciendo la voluntad de Dios y que protege a la familia, el oligofrénico cree que los homosexuales no nacemos en un seno familiar, que no somos capaces de amar y de formar lazos fuertes y de apoyo con quienes decidimos compartir la vida. Quiero casarme si se me place, sin que un obispo intervenga. #sialmatrimonioigualitario

DR. JORGE CARLOS RS

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